Uno de los géneros pictóricos más difíciles es el del autorretrato. Cuando te enfrentas a la superficie pulida de un espejo las preguntas que devuelve tu reflejo surgen imparables. ¿Cómo somos realmente?, ¿cómo nos ven los demás?, ¿cómo queremos que nos vean? Un autorretrato, pues, no dista mucho de un posicionamiento publicitario.
Esa especie de examen de conciencia también nos asalta a nosotros, los trupperos, cuando tenemos que anunciarnos en cualquier soporte publicitario. Te enseñamos una de las más recientes y te devolvemos la pelota. Piensa que cuando contrates una acción publicitaria habrás de abordar las mismas cuestiones. Un ejercicio muy sano de autoconocimiento que puede ir mucho más allá de la necesidad del momento. Ya lo dice el viejo adagio: “Conócete a ti mismo”.

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